
En el marco de la III Jornada de la Fundación Piel Sana, hablamos con José Aguilera sobre investigación, divulgación y protección solar inteligente. Una conversación para entender mejor nuestra relación con el Sol y aprender a disfrutarlo de forma saludable, también desde el diseño de los espacios que habitamos.
El Sol forma parte de nuestra vida. Nos invita a salir, a compartir, a disfrutar del aire libre y a vivir los espacios de otra manera. Pero también nos recuerda algo importante: hay que saber convivir con él.
José Aguilera lo resume con una idea muy sencilla y muy potente: se trata de aprender a recibirlo en la dosis adecuada. Y ahí, la sombra tiene mucho que decir.

P. ¿Qué líneas de trabajo desarrolláis desde el ámbito universitario y de investigación en torno a la protección solar?
R. Somos un laboratorio de investigación aplicada, tanto desde el punto de vista de la ciencia básica como de la ciencia clínica. En él trabajamos perfiles muy distintos: biólogos, dermatólogos y otros especialistas que aportan una mirada multidisciplinar.
Desde hace muchísimos años somos un laboratorio de referencia en investigaciones relacionadas con el Sol y la piel. Si trabajamos en torno al Sol y la piel, necesariamente tenemos que hablar de prevención. Ese es uno de los grandes ejes de nuestra investigación: entender cómo podemos relacionarnos con el Sol de una forma más segura, saludable y consciente.
P. ¿Qué papel tiene la divulgación para acercar estos estudios y conocimientos a la sociedad?
R. La investigación es fundamental desde el punto de vista académico, pero no puede quedarse únicamente en el laboratorio o en los congresos científicos. Tiene que llegar a la población.
El mensaje de protección solar debe llegar a todas las personas: a una madre, a un hermano, a un primo, a un sobrino y, especialmente, a los niños. Pero tiene que hacerlo de una manera sencilla, clara y comprensible.

P. ¿Qué mitos sobre el Sol y la protección solar deberíamos dejar atrás?
R. Uno de los grandes mitos actuales es pensar que el Sol es malo. El Sol no es malo y no debemos demonizarlo. Lo importante es saber utilizarlo bien. El Sol tiene efectos beneficiosos, pero depende siempre de la dosis, del momento del día, del tiempo de exposición y de la protección que utilicemos.
También existe la idea de que utilizar fotoprotector impide obtener vitamina D, y no es así. Si una persona va a permanecer más tiempo al Sol, el fotoprotector ayuda a reducir el daño sin eliminar por completo la exposición. La clave está en la dosis.
P. ¿Cuál es el verdadero objetivo de la protección solar?
El objetivo de la fotoprotección es minimizar la cantidad de radiación perjudicial que recibimos por una sobreexposición.
No se trata de vivir de espaldas al Sol, sino de disfrutar de sus beneficios reduciendo sus riesgos. Todo aquello que nos ayude a controlar la radiación que llega a nuestra piel forma parte de una buena estrategia de protección: cubiertas, espacios de sombra, toldos, sombrillas, tejidos, gafas de Sol, gorras o ropa adecuada.
José Aguilera, doctor en Fotobiología y Medicina
P. ¿Cómo ha evolucionado la protección solar física en los últimos años?
La protección solar física siempre ha existido. Antes, muchas personas que trabajaban en el campo ya sabían que, al salir el Sol, convenía cubrirse con manga larga. Aquello era una forma de protección física basada en la experiencia.
Actualmente se investigan nuevos tejidos, nuevas coberturas y nuevas estructuras para conseguir una protección más eficaz. El objetivo es lograr que la cantidad de radiación solar que recibimos sea adecuada para aprovechar sus beneficios y, al mismo tiempo, minimizar la parte perjudicial.
P. ¿Cómo se aplica la protección solar en el diseño de espacios y en la arquitectura?
La protección solar está adquiriendo un papel cada vez más importante en el diseño de ciudades, edificios y espacios exteriores.
Actualmente se trabaja junto a arquitectos y profesionales que diseñan ciudades para integrar estructuras naturales y artificiales de sombra. Allí donde no es posible incorporar elementos naturales, las soluciones artificiales están en pleno desarrollo.
La arquitectura tiene mucho que aportar en este sentido. Diseñar espacios protegidos, confortables y bien pensados permite que las personas puedan seguir disfrutando del exterior con mayor seguridad y bienestar.
P. ¿Cómo podemos disfrutar del Sol de forma saludable?
Tenemos que convivir con el Sol y aprender a disfrutarlo de manera consciente. Los niños tienen que salir al recreo, jugar en el parque, hacer actividades extraescolares y relacionarse al aire libre. El objetivo no es impedir esa vida exterior, sino protegerla desde el principio.
Para ello, debemos buscar estructuras de sombra agradables, incorporar hábitos de protección desde edades tempranas y entender que el daño solar se acumula a lo largo de la vida. Con el tiempo, esa exposición excesiva puede traducirse en manchas, envejecimiento cutáneo, alteraciones inmunológicas y, sobre todo, cáncer de piel.
Disfrutar del Sol de forma saludable significa hacerlo con inteligencia.
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